Banderazo del corazón

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El ritual es una serie de acciones que se realizan por su valor simbólico y que sostiene una comunidad a través de la tradición. Los rituales se realizan por diversas razones, tales como la adoración a un dios (lo que correspondería un ritual religioso) o simplemente para denominar a una acción, en este caso pasional, que se repite desde hace mucho tiempo: como el paradigmático BANDERAZO.

No sé cuanto tiempo hace que se impuso el banderazo con exactitud, la gente lo ubica en la década del noventa. Lo indudable es que forma parte de una previa que moviliza a todos los leprosos. Es un apoyo incondicional que tomó forma de comunión entre los hinchas y el equipo. Es único en el país, y me atrevería a decir que en el mundo. Es este sentirse muchos y uno solo al mismo tiempo. Es este decir presente mas allá de cómo este posicionado el equipo en la tabla.

El último banderazo como casi todos fue multitudinario, con presencias que han hecho historia y nos dieron orgullo. Es un ir para trascender una vez más, impulsados por el sentimiento y la necesidad de saberse hincha de Newell’s, amigo, compañero, socio. Lo publican los medios, lo debaten los periodistas, lo informan los diarios, lo padecen los contrarios, quienes no entienden de qué se trata realmente todo este festejo, porque es inexplicable, tiene un carácter específico, es un claro indicador, configura una situación inquietante, y… lo vive la gente. No cualquiera, es un privilegio pura y exclusivamente rojinegro. ( del libro “El Newell´s de la gente) Mucha agua debajo del puente pasó desde el último banderazo.

La mirada restrospectiva del hincha de Newell´s quedó instalada en un tiempo que “fue hermoso y libre de verdad”, se apropió de la ciudad con calidad y jerarquía y mostró al mundo que otro futbol es posible haciendo de ello algo real, verdadero y permanente, sin descartar el fanatismo tribal que no genera más que sentimiento de energía y amor desbordado.

Otro clásico nos espera en la puerta del túnel, con una herida emocional y vincular que produce la ausencia de la hinchada visitante pero este pueblo que te ha seguido incluso a otros continentes, que ha dejado proyectos, familia, y responsabilidades por estar a tu lado, ha decidido obedecer esta farsa, a este sistema pergeñado para sobrevivir en este tiempo que es la prohibición del visitante, lo cual nos produce un dolor incalculable. Estaremos presentes como siempre en el Coloso, alentaremos desde los barrios, el bar de la esquina, la casa de los amigos si estamos lejos, con la camiseta puesta mirando de reojo la foto de alguien que ya no está, o junto a la vieja, para quienes tienen el gran privilegio de abrazarla aún.

Todo es posible, hasta lo imposible, porque “el amor es mas fuerte”

María Esther Miernau