DONDE MANDA CAPITÁN

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De Malvinas a la Costa Azul y de allí al mundo.“Si nos cruzamos por la vida no me preguntes dónde voy, mira mis ojos y adivina lo que busco y lo que soy”. (Joaquín Sabina)

Dicen que el tiempo es un ladrón, dicen que luego de haberlo dado todo hay un momento para empezar a cosechar. Ya es hora de ver crecer a los hijos, y de hacer realidad la cotidianeidad que te sustrae una concentración, un viaje, una práctica diaria, para que tu mediocampo se traslade a otras cosas que la vida te tiene preparada.

Quienes amamos este Club de a poco nos fueron recortando pedacitos del corazón con la partida de gente muy querida. Luego de esa épica majestuosa que fue el campeonato del 2013 se nos fue achicando el alma con el éxodo de quienes soñamos que nunca nos dejarían, el hincha es egoísta a veces y no entendemos que ustedes también necesitan crecer, es por eso que guardamos la ilusión de la vuelta, fijamos en el horizonte ese futuro para que se haga inmediatamente presente. En el 2009 ese milagro liberador transformó nuestros abismos interiores y regresaste, porque siempre supiste que Newell´s era tu patria, y la patria es el lugar donde comen y se educan nuestros hijos. Tomaste distancia del mundo y el Coloso ovacionó tu entrada. Fuiste el líder que laburaba de ida y vuelta la mitad de la cancha, algunos goles, pases que finalizaban en el fondo de la red, un estadio que vibró al grito de tu nombre, directivas a tus pares, reclamos vehementes a los jueces, y un estado físico que más de un juvenil no se podía explicar. No te quedaste con nada, porque nos diste todo.

Y ahí quedará el brazalete de capitán, buscando otro brazo y otra historia de que la formará parte. Extrañándote y escuchando otras voces en la arenga, voces que tal vez le sean conocidas y hasta le suenen familiares, porque seguramente esa cinta abrazará a otro referente, a otro luchador, a otro capitán.

Hemos pasado momentos no tan buenos, tal vez de la gloria a la penumbra, soy consciente que lo padeciste, que lo debes de haber sufrido, pero siempre hay que tener en cuenta que “la victoria y el fracaso son dos impostores que hay que recibir con idéntica serenidad y un saludable punto de desdén” (Kipling). Quiero que sepas que hemos valorado tu actuación como profesional, tus agallas, tu trato decente con el balón, tu trayectoria sin sombras.

Quiero volverte a ver pero desde otro lugar, porque esta es tu casa. No tardes, que el tiempo pasa. Gracias Capitán.

María Esther Miernau