ENERO

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Lejos de la épica y del fervor conmovedor que produce la melancolía de un enero para el olvido, con sus días de ciudad vacía y políticamente incorrecta, en donde se hace necesario comenzar a volar y desandar el camino con una mochila demasiado recargada de inseguridad e impunidad.

El calor y el recelo de quienes hemos elegido otro tiempo para vacacionar soportamos la ausencia de los que prefieren este mes para huir de aquello que para nosotros resulta agobiante. Las noticias sobre futbol abarcan pases millonarios, destinos europeos o locales, resultados de equipos jugando en lugares lejanos, fotografías de pretemporadas en la costa, torneos de verano que no nos dicen absolutamente nada, y complejidades que atraviesan los clubes repitiendo obviedades. Nuevos técnicos que prometen el paraíso, incorporaciones a las que debemos acostumbrarnos y darles créditos basados en su historial o confiar en las decisiones del DT. Entonces es ahí donde buscamos en otro suplemento alguna noticia que te acorte enero para poder sobrellevarlo dignamente. Y todo es en vano. Mejor ni abordar el tema, Rosario sigue siendo estadística y horrorosamente la que ocupa el top ten del muerto por día. Y cuando decidimos abandonar el papel para rastrear novedades sobre nuestro equipo en cuestión en la web o páginas de internet notamos que bajamos nuestro nivel de angustia y nos regodeamos con los banderazos en la costa o la montaña, y nos interesa saber de la vida de un tal Nehuen Paz, o buscar información sobre Federico Fattori en facebook. Pero nuestra fuerza expresiva es notable cuando estamos ya seguros que los laterales ofensivos seguirán siendo Cáseres y Milton. Y que la pelota seguirá rodando bajo la magia de Nacho y Maxi. Habrá ausencias irremplazables, pero sangre nueva con efecto multiplicador. Y a la espera de un gladiador como Pomelo que los gajes del oficio y alguna irresponsabilidad nos arrebató del campo de juego. Mala leche.

Respecto del Tolo no hay mucho para decir porque su personalidad nos permite un abordaje adecuado y simple de lo que será para nosotros, él ya demostró en otros tiempos lo que significa para este Club, para sus hinchas y para Rosario.

Por nuestra parte ya hemos pasado lo peor, nos hemos despojado de este enero con sensaciones térmicas inmorales, que rayaron lo irracional, y con lluvias de a rato que no terminan en nada mejor que dejar el patio mojado, diría mi vieja.

En solo días emprenderemos un torneo de treinta equipos y durante todo el año habrá futbol en casi todos los canales, será abarcador seguramente, colores nuevos se desplegaran por nuestro campo de juego, equipos que de no haber sido por esta disposición absolutista y monárquica, jamás hubieran soñado con entrar al Marcelo Bielsa.

Creo que he perdido toda capacidad de análisis porque enero me sobrepasó, ya no tengo intensión de pensar si es bueno o malo, si el torneo largo o corto, les aseguro que lo único que verdaderamente me interesa es que llegue el sábado a las 20.30 para ver al equipo de mis amores salir al ruedo, para reencontrarme con mis amigos de siempre, esos que estarán esperándome vestidos de rojo y negro y que en un abrazo nos seguiremos identificando por la pertenencia, por la pasión, por herencia y legado, o simplemente por haber elegido ser hincha de Newell´s.

No he estado muy inspirada en el escrito, sepan disculpar, quería comenzar a dar señales de vida, hacerles saber que sigo pensando que el futbol no termina dentro de la cancha, que como fenómeno social y cultural es superador y trasciende también nuestra propia existencia, al menos la mía. Los veo en el Marcelo Bielsa, el lugar del encuentro.

María Esther Miernau.