En cultura, Gabriela y Miriam, son un Orgullo Rojinegro

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Newell’s culminó su mandato al frente del Encuentro de Departamentos de Cultura de instituciones afiliadas a AFA, convirtiéndose en el primer club del interior en comandar la entidad.

Gabriela miraba desde la ventanilla del colectivo interurbano. Como el paisaje, las postales remotas se le sucedían desordenadas.

Pensó en la tarde del 14 de diciembre de 2008, cuando Eduardo López perdió las elecciones en Newell’s, de nuevo “su” Newell’s. Supo ese día que era el momento para dar una mano desde el arte y la cultura. Y así fue.

Repentinamente se le vino a la mente Miriam, quien la acompañaba religiosamente a las reuniones de AFA. “Una hermana que me dio Newell’s”, pensó, quizás en voz alta.

Transcurrían carteles fugaces, árboles desfigurados, un paisaje campestre desenfocado sobre el fondo. Fue cuando supo, en alguna de esas regiones nebulosas de la conciencia, que eligió estudiar museología para germinar su sueño postergado del museo leproso, que va creciendo desde el pie.

Al llegar a Capital Federal el entorno continuaba extraño: una histórica manifestación docente convertía a la ciudad en un paisaje kafkiano, desértico, por lo que caminó al encuentro con Miriam casi en soledad. Juntas entraron a AFA, donde entregaron la presidencia del Encuentro de Departamentos de Cultura, el EDC, al club Huracán. Gabriela es Gabriela Bodo -museóloga y secretaria de Cultura del Newell’s- y junto a Miriam Torres –psicóloga, miembro de la Filial Buenos Aires Leprosa-, comandó la entidad que comenzó en 2000 con siete clubes y hoy suma más de treinta instituciones representadas a nivel nacional, convirtiendo a la Lepra en la primera del interior del país en ocupar el cargo.

Dos años atrás, en octubre de 2015, la Lepra le había ganado la pulseada electoral a Vélez para presidir el organismo. El Fortín llegaba con la doble venta de contar con experiencia en el cargo (ya había presidido el EDC) y del respaldo económico institucional. Además, el departamento de cultura velezano, de extensa historia, contrastaba con el Newell’s, que se originó recién en 2009 tras catorce años lopecistas de voces desterradas.

Sobre los motivos que hicieron torcer la balanza a favor del Más Grande del Interior, Gabriela enumera: “Las ganas que le pusimos, el crecimiento después de un proceso antidemocrático en un club no había tenido nunca un departamento de Cultura, que se forjó desde el principio con objetivos claros”.

“Fue un logro importantísimo, algo que parecía inalcanzable. La presidencia venía siendo de clubes con buenas situaciones económicas y con experiencias en departamentos culturales. Además era la primera vez que se candidateaba un club del interior. Por eso también fue importante para el EDC, porque sus integrantes pudieron comenzar a ver las realidades de otras instituciones”, agrega la museóloga leprosa.

“Todo esto trajo una cuota de ganas, de fuerza y de esfuerzo con mucha pertenencia e identidad que venía estancado en el EDC”, parece dar cátedra Gabriela sobre cómo se respira y sueña en rojinegro.

En estos dos años, Gabriela desparramó lepra y cultura por todo el país. Entre muchas otras acciones, con su equipo llevó adelante un homenaje al escritor Eduardo Galeano en la Legislatura Porteña, donde le tocó ser oradora ante más de doscientos cincuenta asistentes; organizó eventos para la edición 42 de la Feria Internacional del Libro, donde Sebastián Domínguez presentó el libro Pelota de Papel. Luego gestó el concurso literario Historias de mi Club, que desde el Parque de la Independencia organizó para todo el país; realizó un torneo de ajedrez; fue la conductora de un multitudinario evento solidario en el Hospital Garraham, donde se repartieron camisetas de la selección argentina; participó de la organización de la muestra fotográfica itinerante Historia de los Clubes, así como de las Noches de Museos; dirigió la exposición de artistas plásticos en sede de AFA, donde todos los años participan autores leprosos. Y otras innumerables actividades enmarcadas dentro del lema del EDC: “En la competencia deportiva, pongamos lo mejor para obtener el triunfo, y lo mejor de nuestra cultura para erradicar la violencia”.

“Esto llevó a Newell’s a un lugar inesperado, mucha gente nos decía ‘¡Qué historia! ¡Qué respaldo que tienen! ¡Qué tranquilos que pueden estar con respecto a su pertenencia y a su identidad! Cuando vinieron a Rosario a conocer nuestro trabajo no lo podían creer”, relata la secretaria de Cultura del club, quien junto a un equipo de colaboradores sostiene numerosos talleres y actividades, de entre las que se destacan las visitas guiadas a la institución.

Hoy Newell’s dejó la presidencia del EDC tras dos años fructíferos donde no se transcurrió así nomás, sino que se dejaron huellas. Algo así como las glorias, que escriben la Historia. De la mano de Gabriela y Miriam, Newell’s no se conformó con reproducir hechos culturales sino que los produjo, con la frente en alto y el corazón en la mano.

Gabriela habla de Newell’s y se emociona hasta las lágrimas, incluso frente al micrófono. Es hincha y trabajadora, está formada profesionalmente pero no pierde lo visceral del potrero, expone en la Legislatura porteña con la misma pasión que en cada visita guiada del club, juega de local en cualquier cancha y guapea incansable hasta conseguir sus objetivos. Por eso sabe que el Museo Isaac Newell, como un bello milagro que nos merecemos, va a llegar.

Mientras tanto, en el camino, ella y su equipo de porfiados soñadores van derrochando cultura con tinta roja y negra.

Fuente-CANOB