“Ojalá se le acalambre la mano porque Nacho es Newell´s”

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Más allá si es lo conveniente o no en términos económicos (ya que futbolísticamente es evidente), “Nacho Sccoco” no merece transitar ni por el más mínimo desaire por parte de nadie del club.

Poco importa, en este caso puntual, si la deuda del club empieza a mermar con su salida por el salario y la cancelación de esa deuda engorrosa, ya que hay otras alternativas. Jode y mucho su pronta salida del club “Rojinegro” por el simple motivo de saber el por qué. Estarán todos mirando un “Rosario” para que le falle la mano en la firma oficial de estocada para con la otra institución.

El se vino a retirar al club que le quitaba la concentración en el Sunderland. Pero hace un tiempo que el desdén se le hizo esporádicamente “habitué”.  Es insólito pero tan real como su frase que se inmortalizó por siempre: -Sin Newell´s no puedo estar.
Hay gente que todavía se rehúsa a tolerar los malos tratos y a desarraigarse de esas épocas doradas en donde se jugaba por el honor y los botines como para citar dos ejemplos a veces perdidos como para calificar y conducir.
Lamentablemente, la CD, lo desgastó mentalmente y es sumamente notorio. En nombre de su comisión los hinchas profesan: Perdón por tan poco, Nacho. Gracias por tanto. Perdonalos, no saben lo que hacen.

Va a tener el aliento de todos, y no gratis, sino porque se lo ganó y bien ganado. El se bancó el caos económico del club, el síndrome de hubris y las mentiras. Le hizo el aguante a los pibes que todavía tienen contratos disminuidos (algunos), dio la cara en los clásicos, y si ahora está que arde, ¿Por algo es, no?
Como un referente embanderado solo pide menos cabezas políticas, y más acercamiento humano. ¿Está mal? Hasta el momento parece que sí, pero él sigue del lado correcto. No prometió nada que no pueda cumplir. Hay que preguntarse qué prometieron y no cumplieron desde la comitiva. En alusión a Nacho, Bermudez dijo: – No lo vamos a vender. Si alguien viene con tres palos no lo vendo.
¡Qué dualidad! De los grandes se aprende para mostrarles los dientes a los pasos del fracaso.

Para el hincha “Nacho” no es negociable. Aunque quede en muletas, con un garfio en la mano, y con un parche en un ojo. Y, si fuese económicamente pobre, hasta le deberían regalar el barco pintado de Newell´s en vez de una plaqueta. ¡Hace tiempo que lo vienen hostigando y pateando al futuro con una flecha medieval!
Si Newell´s tiene la economía como un vagón lleno de focos de calentamiento es por otras cuestiones, y nada tiene que ver con él. ¿Su sueldo es alto? Tal vez, pero no es el problema de las arcas. Hay que agradecer el “sentido de pertenencia” que mostró ya que resignó dinero para regresar al club, puso de su bolsillo, fue contribuyente para que Newell´s no pelee la zona roja del descenso, y es bicampeón.

Se quede o se vaya, en su piel quedó tatuada la pasión que lo delata. Se llevará una ovación o seguirá siendo ovacionado. Quedará en la historia o la seguirá creando. Ojalá le encuentre la vuelta y se quede. El hincha así lo desea. Pero si no está a gusto se debe ir porque se nota que la está pasando mal. No le debe nada ni al hincha ni a la institución.

Todavía no puso el gancho. Ojalá que pueda superar el malestar y en el último minuto, antes de firmar con esa institución, le venga Newell´s a la cabeza, los 40.000 alentando que también sufren como él, y piense: El corazón manda. Sin Newell´s no puedo estar.  

(Por un fútbol sin violencia)

Imanol