“Más vale pájaro en mano que cien volando”

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La idiotez en tiempos como estos se encarnó hasta en el más pelotudo que en tiempos anteriores nunca pudo revelarse con libertad de expresión si no se juntaba en bandada y si no se tomaba un par de copetines.

Vivía agazapado, rabioso, soñando en que algún día pueda murmurar su antigua mudez, descomprimiendo ese dolor de testículos por “no ser”. Ahora opina en las redes como fiel inquilino, anónimo, como siempre lo fue, y como querellante, psicólogo y bufón a la hora de comentar en una red social cómplice de su pienso escritor. Los pelotudos echaron raíces, y las redes sociales los protegen bajo la potestad de intocables, de un viva la pepa, sin dejarlos al descubierto, y que tengan que “dialogar” cara a cara o arremangar su manga.
Jamás estuvieron “activos” y ahora quieren dominar el arte y la magia del mago. Acá hay un tema y es que “Brian Sarmiento” les exhibe la cara de la moneda que ellos nunca pudieron ser. Quieren ser el puño y terminan siendo el puchinball. Dominan la crítica ajena, y sus trapitos tienen más lavados que sábana de telo.

Parece que “Brian Sarmiento” les duele a muchos, pero lo bueno de toda esta historia es que la mayoría lo pone en un lugar ejemplar. Con tan solo 27 años viajó por el mundo de la mano de su sueño (el fútbol), y eligió ayudar a los más carenciados y necesitados por la simple razón de no olvidarse en donde pisó cuando era chico. ¡Sí, el barro! Quienes algunos llaman promiscuo, pero les sobran las palometas en sus calzoncillos en el momento de pisarlo, y se les comprimen los dos colgantes por temor a la etiqueta social.
Un pibe alegre que parece utilizar la frase de “vivir aquí y ahora”, al que no le perdonan tanto éxito a tan corta edad. Y, no solo es lo material, sino la personalidad. ¡La envidia tiene ojo de huracán pero es silenciosa y no se ve!

También fijó una beta artística como futuro cantante, actor, bailarín, intérprete de voces (como ya mostró con el “Gato con botas”), y hasta una especie de empresario ladero del “Marketing”… Lo cual te resume que la vida está para ser vivida con felicidad y haciendo lo que más te gusta. Tirando caños a los “sin sueños” con hechos fácticos y versátiles que avalen tu madera. ¡Un día sin reír es un día perdido, diría chaplin!

Desfachatado y extrovertido va burlando muchos seudo patrones sociales que en teoría, en el meollo, suelen castigarse, pero, qué carajo le tiene que importar si ya le están “pegando” a lo loco por “hacer las cosas bien”, por cortarse el pelo y dejarse el escudo del club que es fanático en la “cabeza”, y otras tantas cosas más. ¡Parece ser un tipo que no le pertenece a nadie ni necesita subirse a lo cool para entrar en la onda! 
Espontáneo y caradura, disfrutando del momento, late vida y descomprime todo problema que lo pueda perturbar. Vive “activo” y contagia con su impronta a un gran caudal que en el día a día les muestra los dientes a la vida. Si todo esto está en discusión, no solo el sistema está dañado sino que algunos se están contagiando de su picardía estresante y voraz. ¡Seguro que son los que nunca vivieron la adrenalina de un ring raje!

Estando en otros equipos siempre dio a conocer su identidad futbolera y jamás se lo vió titubear, ni vender ningún buzón. Él dijo que era fanático de Newell´s Old Boys. Y, un dato no menor, es su equipo anterior, el cual no fue hostil y entendió sus valores alocados que connotan con una vida vertiginosa con la tan buscada, en términos generales, felicidad.
Ahora, ya en el “Parque Independencia”, vive potenciando los colores del “Rojinegro” a más no poder. Muestra como es la pasión de él y de la institución. No se cansa de decir que su club es el más grande del interior, y en sus redes sociales luce la casaca para todos sus seguidores, lo cual pone al escudo en lo más alto. ¡Marketing más que activo gracias a sus “videos boludos”, como algunos suelen llamar!
¡Seguro que si le hacen un mono-ambiente en el “Coloso”, agarra una pelota, el equipo de música, su guitarra, y el domingo se despierta una hora antes para colgar algunos trapos!

Algunos confunden la alegría como signo de desinterés para con su profesión. Fuera del fútbol también hay vida. Algunos castigos llegaron demasiado deprisa. Hay que juzgar si es que falla por negligencia en el verde césped. Porque hasta ahora mostró que afuera está para campeonar. Vive con lo básico como base y prefiere al pájaro en mano que cien volando.
La profesionalidad no es estar serio y con cara de mimo deprimido como reyes sin poder. Ser payaso es una virtud que debería entenderse como estilo de vida divertida y de gran salud. ¡Faltan más Brian Sarmientos!

(Por un fútbol sin violencia)

Imanol