¡La hazaña del diez un diez del diez!

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Si perdiste la fe, o la tenés a medias, crees en el universo, o simplemente sos ateo; el 10/10/2017 te hará recordar que te embrujó y te hizo dudar sobre cualquier creencia o viceversa, la maestría tan perfecta de un “Argentino y Leproso” de ley, poseído, endiablado y angelicado con el corazón y la mente de un angel-arcángel, ingeniero y mentalista de lo que es en el fútbol un jugador que debería jugar a la par de los de otro planeta.


Apareció el Messias. Pero esta vez fue diferente. Cuando llegó el momento del himno, casi terminada la secuencia, mira hacia abajo, respira, parece rezar, hablar con su sangre, con señales de otro lugar, y en sus ojos brotan las mismas o más ganas de las de siempre. Pero esta vez bendecidas por esa altura, por ese cielo, por ese dios. ¡Salió a jugar!

Que los giles que lo critican con cualquier pavada hagan la tarea y se fijen de acá al mundial la cara que pone al escuchar el himno, lo relajado que está gracias a sus críticas constantes de hace tanto tiempo, como grita los goles, como lidera en la cancha con el ejemplo, y como decidió no hablar con la prensa y dedicarle con su equipo un cántico al periodismo diciendo: No me importa lo que digan esos putos periodistas la puta que lo´parió… ¡Lío tiene los huevos bien puestos, de esos locos soñadores!
Ni en la altura ni en la luna lo van a poder parar. Rompió el estereotipo analítico del ahogo en los 3.000 metros de altura y alzó al equipo al mundial. Este pibe está loco. Sigue haciendo historia al andar, rompe pronósticos pesimistas, sigue cerrando bocas, y hace feliz a la mayoría. Gracias a un técnico y a unos jugadores que entendieron que la rodante la tiene atada el 10, hizo un partido fabuloso y aprobó terrible materia de cara al futuro. Va en busca de todo. No se conforma. ¡Quiere la copa!

Esto quedará en la historia. Tal vez sea mucho decirle hazaña al “partido” pero fue una aventura bien tomada de las riendas y que particularmente a él lo dejó evidenciar que es el mejor del mundo e indiscutido. Parecían licenciados astronautas controlando muy bien toda información meticulosa que los meta de lleno en el corazón de todos, particularmente, de la mano del quilombero de Lionel Messi. La selección está a disposición del 10 ya que viene demostrando que la pelota en este mundial, de una vez por todas, debe pasar por el para ir paso a paso hacia la coronación final.

Cuando se veía la típica degradación, la picadora de carne lingüística, no masiva pero bien sentida, por exitismo, por antis-selección, el 10 les baja la caña y los deja en silencio. Y, gracias a un equipo ligeramente decidido a estocar, con la vara de ese lema hacedor de “Lío” y pleitos, quedaron todos exonerados y a los “Argentinos” le dieron extrema felicidad. ¿Y, a la Lepra? ¡Están todos del melón!

(Por un fútbol sin violencia)

Imanol