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Las primeras canchas
Con total certeza se puede afirmar que la primera “cancha” que tuvo Newell’s fue aquel patio de tierra del Colegio Comercial que fundara Isaac Savage Newell, allá por noviembre de1884 en la calle Entre Ríos 139. Al tiempo, el espacio fue creciendo y el Colegio instaló su propio “campo de deportes” detrás del establecimiento, en la calle Jujuy entre Mitre y Entre Ríos, el cual premonitoriamente fue bautizado como “Club Atlético Newell’s Scholl”. El ser pioneros del fútbol argentino en esos primeros espacios, le permitió a los alumnos de Isaac -a su vez socios fundadores del Club y primeros jugadores que tuvo el equipo- alzarse con siete de los primeros diez torneos locales, más una copa nacional a partir de 1905.

Fue a partir de aquel año -con la fundación de la Liga Rosarina de Football y el inicio de las competencias oficiales- que los socios fundadores se pusieron en campaña para emplazar oficialmente la primera cancha para el Club. Por aquel entonces ya se hablaba de la posibilidad de ubicarse en el Parque Independencia. Según el Acta Nro. 1 “(…) el señor A. Ginocchio: informa que tiene en vista un terreno en las inmediaciones del Parque Independencia y Penitenciaría (…) la posición del terreno no es mala, presentando el solo inconveniente que el Tramway llega solamente a cuatro cuadras y que la instalación de agua corriente que carece también acarrearía mucho desembolso de fondos (…)”.
Finalmente, tras evaluar otro ofrecimiento en Bv. Rondeau y Av. Sorrento, se deciden por el terreno ubicado en Humberto Primo y Bv. Avellaneda. Si bien los partidos de 1905 se disputaron exclusivamente en la Quinta Sanguinetti y la Plaza Jewell, en el predio se instaló un terreno de juego, circundado por una alambrada de tres hilos. También se construyó una humilde casilla de madera que hacía las veces de vestuario para los futbolistas, con una sola ducha para todo el plantel. Newell’s comenzó a utilizar esa cancha oficialmente recién en la Copa Pinasco de 1906. Pero la precariedad de las instalaciones obligó a buscar nuevos horizontes.

Es así como en 1907 las gestiones realizadas ante el intendente Nicasio Vila llegan a buen puerto y Newell’s se traslada a Barrio Belgrano, más precisamente en la zona de la actual Avenida Provincias Unidas entre Santa Fe y San Lorenzo. El Rojinegro se retira entonces de su primera cancha como bicampeón invicto de la Copa Pinasco (1905/1906) e inaugura su nuevo predio ganando la primera edición de la Copa Vila en 1907. Las comodidades no habían mejorado demasiado, pero al vestuario se le suma una sencilla tribuna de madera. Ya en aquellos primeros años manifestaba Newell’s una popularidad creciente, por lo que el ferrocarril brindaba servicios especiales los días de partido para trasladar a los hinchas.

Aquella segunda cancha será escenario del primer duelo internacional de Newell’s, que enfrentó a Nacional de Montevideo el 30 de mayo de 1909. La victoria será para los uruguayos (1 a 0), triunfando el Rojinegro en la revancha el 31 de octubre en su visita a Montevideo (2 a 1). En 1908 Newell’s disputará como local su primer partido a nivel nacional por la Copa Competencia (1-2 vs. Argentino de Quilmes). Al año siguiente se jugará el primer clásico por un torneo oficial de AFA (Copa de Honor): el 18 de julio Newell’s -jugando de visitante- se impone por 3 a 2 con goles de Manuel P. González. En 1909 y 1910 el Rojinegro se alzará nuevamente con la Copa Vila. Sin embargo, el destino nos tenía reservado un lugar de privilegio…

1911. Porque en el Parque me viste crecer…

El Parque Independencia es actualmente el centro geográfico de la ciudad, lugar donde convergen las pasiones leprosas de cada barrio que domingo a domingo pueblan las tribunas del “Coloso Marcelo Bielsa”. Sin embargo, aquella zona era hacia 1900 poco más que un suburbio, donde los únicos puntos de referencia eran la Cárcel de Encausados y el Cementerio El Salvador. Contaba Rosario con poco más de 112.000 habitantes enclaustrados entre los bulevares, motivo por el cual el intendente Luis Lamas había reimpulsado en julio de 1900 la construcción del Parque Independencia, para intentar paliar los insalubres efectos del hacinamiento. De a poco la zona se fue convirtiendo en el epicentro de diferentes atracciones. Entre las más importantes figuraban la fiesta del árbol y el carnaval, celebración donde ricos y pobres se confundían por un momento rindiendo homenaje al “Dios Momo”. El espacio cumplía de ese modo -por lo menos en teoría- con el concepto de “institución igualadora”con el que había sido concebido.

Pero entre los objetivos de Lamas resaltaba uno bien claro: fomentar “los ejercicios atléticos é hípicos que han sido aceptados como una manifestación de progreso y que causan la diversión de las sociedades modernas.” Es así que en 1901 se instala el Hipódromo y luego los clubes Argentino (actual G.E.R) que reemplaza en 1904 al Veloz Club Rosario (de ciclismo) y Provincial en 1908.

Pero aún faltaba el suceso que cambiaría el destino del Parque Independencia para siempre…

El 15 de octubre de 1908 el presidente rojinegro Víctor Heitz elevaba una solicitud al Municipio para que le sea cedido al Club un terreno de poco más de una hectárea en el Parque, con el objetivo de instalar allí la nueva cancha. Sin embargo, las gestiones se dilatan y habrá que esperar dos años más para comenzar a cristalizar el anhelo. El clima social en la Argentina de 1910 mostraba una serie de contrastes.

El gobierno conservador de Figueroa Alcorta intentaba darles un aire triunfalista a los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo, pero a la par reprimía con dureza la protesta social. La economía floreciente del país -que beneficiaba sólo a las elites- no lograba ocultar una enorme desigualdad social. En Rosario -como en el resto del interior del país- sólo resonaron los ecos del Centenario, pero fue sin embargo un momento determinante para Newell’s. El 12 de setiembre de 1910, el Club -bajo la presidencia de Faustino González- obtenía su primera concesión en el Parque Independencia. El decreto de marras N° 82 del Honorable Concejo Deliberante otorgaba la ocupación gratuita y provisoria de un predio de 130 x 130 m., en el sector donde años atrás se ubicara la quinta Triscornia.

Con el objetivo de construir una moderna tribuna y para cubrir el monto posteriormente presupuestado (unos $11.000 m/n), en enero de 1911 el Club dispone un “empréstito interno” entre los socios, ofreciendo bonos a un costo de $10 (posteriormente muchos socios, como consta en actas, donaron al Club los bonos adquiridos). La ejecución de la obra se adjudica el 22 de febrero a la empresaWright y Cía., que prevaleció por sobre las propuestas de Carr & Nicols y Vanucci. Prontamente comenzaron los trabajos de emparejamiento del terreno y la construcción de la nueva tribuna, que fueron seguidos de cerca y con gran interés por los hinchas, tal como lo subrayara el periodista Cipriano Roldán: “Es un trabajo digno de admirar. La gente concurre al parque a sus paseos de esparcimiento. Desde lo alto de la Montañita observa con real satisfacción, como se erige el estadio.” Los trabajos avanzan y en abril se coloca una red de 25m. de largo por 5,80m. de alto, para impedir que la pelota salga por detrás del arco que daba a calle Cochabamba.

Finalmente, el 23 de julio de 1911 -bajo la presidencia de Humberto Semino- se inaugura el Estadio del Parque, con una amplia y moderna tribuna techada, construida en madera y estructura de hierro a lo largo de unos 40 metros sobre el lateral oeste. El ingreso principal se ubicaba en el sector de Pueyrredón y Cochabamba.

La inauguración trajo aparejada una polémica. En dicha fecha Newell’s debía enfrentar a Provincial por la Copa Vila y el pedido de postergación del encuentro provocó gran disgusto entre los provincialistas. Finalmente la Liga aprobó la petición rojinegra y en un partido amistoso Newell’s enfrentó al Club Porteño de Buenos Aires para inaugurar el nuevo estadio. La delegación invitada fue recibida el día anterior por los dirigentes Faustino González, Domingo Brebbia, Tomás Hamblin y Neumayer, disfrutando de un paseo por la ciudad en el “tranvía blanco”, reservado para ocasiones distinguidas. Los primeros once rojinegros en pisar el hoy centenario estadio fueron: Juan Dellacasa, Tomás Hamblin, Rafael Bordabehere, Martín Rendin, Caraciolo González, Antonio Torrelli, C. K. Hollamby, Manuel González, Faustino González, Cayetano Blotta y Hugo Mallet. Faltando en dicha oportunidad el arquero titular José Hiriart y el goleador José “Pinoto” Viale, Porteño gana por 5 a 0. El resultado será vengado poco después, cuando ambos conjuntos se midan oficialmente por la final de la Copa de Honor…

El flamante estadio trajo la primera Copa Nacional bajo el brazo…
El 22 de Octubre de 1911 Newell’s obtiene la Copa Vila tras derrotar 6 a 0 a Provincial, habiendo realizado una campaña notable (de 12 partidos ganó 10 y perdió sólo 2). El Rojinegro coronaba de ese modo un tricampeonato consecutivo en el ámbito local (1909/10/11), ganando 6 torneos sobre 7 desde 1905. Pero un mes antes, el 24 de Septiembre, Newell’s se alzaba con su primer campeonato oficial a nivel nacional: la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires, la cual se disputó en forma paralela a la Copa Vila.

La Copa de Honor fue una competencia oficial no regular, organizada por la Argentine Football Association (predecesora de la AFA) puesta en juego entre 1905 y 1936. En la misma se enfrentaban los mejores equipos de las Ligas de Rosario y Buenos Aires y el formato era por eliminación.

De ese modo, Atlético Argentino (G.E.R), Newell’s, Porteño y San Isidro ingresaron directamente a la segunda fase de la Copa (cuartos de final). En esa instancia nos tocó enfrentar a nuestro clásico rival, que venía de derrotar a Estudiantes (Bs. As.) por 4 a 3. El partido se jugó el 30 de julio en Plaza Jewell, rodeado de una atmósfera de tensión producida por los sucesivos hechos de violencia que venían registrándose entre ambas parcialidades. El partido se vivió como una final anticipada. En el primer tiempo José “Pinoto” Viale rompió el arco rival en dos ocasiones y a pesar del penal que marcó el descuento y le puso dramatismo a la etapa final, Newell’s terminó imponiéndose en medio de un clima signado por los festejos y los incidentes. Así se pasó a la siguiente etapa donde tocó enfrentar a San Isidro, que venía de golear por 5 a 0 a Atlético Argentino.

El estadio del Parque fue testigo de aquella semifinal en la que Newell’s se impuso por 1 a 0 con gol de Manuel González a los 23’ del PT.

La final de la Copa de Honor se disputó en la vieja cancha que River Plate poseía en la dársena sur. El Club Porteño había superado en semifinales a Gimnasia y Esgrima goleándolo por 4 a 0 y era un rival de temer. El partido se jugó el 24 de septiembre y tuvo todos los condimentos de una verdadera final. El primer tiempo fue un festival de goles. Newell’s abre la cuenta a los 14’ con anotación de Manuel González, pero a los 22’ Porteño logra empatar. Siete minutos más tarde Manuel González vuelve a poner en ventaja al Rojinegro, pero a los 35’ Porteño alcanza por segunda vez el empate. El segundo tiempo alargó la expectativa hasta el minuto 90, instante en el que Hollamby convierte agónicamente el gol de la victoria, dándole a Newell’s Old Boys su primer campeonato a nivel nacional, siendo además el primer club de la ciudad en ganar una competencia oficial de esas características.

El crecimiento en los años del amateurismo.
En 1912 el intendente Luis Bello le solicita al Consejo Deliberante que sancione la caducidad de las concesiones a todos los clubes del Parque. El proyecto por supuesto no prospera y en noviembre de 1917 el Municipio le otorga a Newell’s una ampliación de 40 x 60 m. para construir nuevas tribunas. El 9 de julio de 1918 se inaugura la primera ampliación del estadio. Sobre el lateral este se construye una nueva tribuna popular en hierro y madera para 3.000 personas, llevando de ese modo la capacidad a un total de 10.000 espectadores -un verdadero Coloso para la época- convirtiéndose en el estadio más grande de la ciudad. Luego, se sumarán ambas cabeceras.

La cabecera sur encierra una historia particular. Construida a fines de 1919 sobre un terraplén en ladrillos colorados de máquina, algunos la llamaban la “tribuna roja”. Pero la mayoría de los hinchas ya la había bautizado como la “tribuna Libonatti”. Corrían los tiempos del amateurismo y los hermanos Julio y Umberto Libonatti, junto a su padre -contratista de la obra- participaron activamente en la construcción de esa tribuna que se mantuvo como un símbolo durante décadas. La misma constaba de 15 escalones de 60 metros (luego se le agregó un anexo en mampostería y madera). En mayo de 1923 Newell’s gana sobre el Parque una superficie de 9.120 m2 para ampliar sus instalaciones. En 1925 en la cabecera norte se construye una nueva popular de 30 m. y 15 escalones en mampostería. Para inaugurarla Newell’s se mide el 26 de abril en un amistoso con Colón de Santa Fe, derrotándolo por 3 a 1.

En 1927 Newell’s juega su único partido frente al poderoso Real Madrid, dirigido en aquel momento por el mismísimo Santiago Bernabeu. Los españoles realizaban una trascendental gira americana y venían de ganarle a Boca Jrs. en Bs. As., pero el 17 de julio chocan con Newell’s, que se impone por 4 a 0 en el Parque. En 1928 se emplaza sobre el Bv. Oroño el Monumento a Manuel Belgrano, con una estatua ecuestre forjada en Génova (donde se instaló una estatua gemela). El monumento había sido recibido en Italia por Claudio L. Newell, siendo Diputado Nacional y en su calidad de Presidente de la Comisión de Negocios Extranjeros.

El año 1929 será testigo de otro hecho histórico. Bajo la presidencia de Víctor Heitz en el Club y de José N. Antelo en la Liga Rosarina se construye la tribuna de la visera que hoy lleva el nombre de “Gerardo Tata Martino”. El proyecto fue elaborado alrededor del año 1927, tras la instalación de algunas graderías desarmables que servían como complemento de la tribuna oficial inaugurada en 1911. El nuevo permiso obtenido por el Club permitía ampliar el terreno, alcanzando más de 22.000 m2. La popularidad creciente de Newell’s obligaba a no detener el progreso.

La “visera” fue la segunda tribuna del país construida íntegramente en cemento. El proyecto estuvo a cargo de la empresa Ferrarese Hnos., bajo la dirección técnica del ingeniero Federico Garófalo y tuvo un costo cercano a los $100.000 m/n. La obra incluía una reforma general, al desplazarse el terreno de juego para ensancharlo, permitiendo a su vez la elevación de la popular este. La vieja tribuna inaugurada en 1911 fue finalmente vendida al Club Provincial.

La ceremonia de inauguración de la visera se llevó a cabo el 26 de mayo, en medio de grandes festejos. Hubo desfile de bandas musicales y diversos invitados de jerarquía, entre ellos el Dr. Lisandro De La Torre. Los jugadores participantes del partido inaugural -en el que Newell’s cayó por 3 a 0 con Boca- recibieron sendas medallas de oro donadas por el socio Jaime López, mientras que la firma constructora donó la correspondiente copa en disputa. Es justo señalar que antes de realizarse formalmente la inauguración, se habían cumplido dos partidos: el 9 de mayo el combinado rosarino venció a su similar porteño por 2 a 0 y el 12 del mismo mes Newell’s venció a Sparta por 3 a 1, por la quinta fecha de la Copa Vila. Apenas inaugurada la visera, Newell’s enfrenta en su estadio dos partidos internacionales de gran relevancia. El 18 de agosto derrota 2 a 0 al Torino y tres días después vence 2 a 1 al Bologna, campeón del Calcio italiano.

El desfavorable contexto económico nacional e internacional -producto del desastre financiero de Wall Street- no fue impedimento para el crecimiento del Club. Prontamente, en abril de 1930 la cabecera norte pasa a ser de cemento y la fisonomía del estadio se asemeja a una semi-herradura de material, concluida por la tribuna este (de madera) y la sur, de material más sencillo. El estadio alcanza una capacidad cercana a las 30.000 personas. Para celebrar las obras el Club organiza la “semana de la inauguración”. Newell’s se mide en tres partidos de gran trascendencia donde obtiene sendas victorias: 4 a 1 frente a Gimnasia y Esgrima (LP), 3 a 2 frente a Boca Juniors y 2 a 0 frente a Nacional de Montevideo. El 8 de junio de 1930 Carlos Gardel visitó el estadio de Newell’s. Fue en la tercera fecha de la Copa Vila cuando el Rojinegro vapuleó a Estudiantes por 4 a 0. Un socio le obsequió a Gardel un distintivo del Club, que el “zorzal criollo” lució orgulloso en su solapa. El 30 de diciembre se cierra un gran año inaugurando la pileta olímpica, una iniciativa de los dirigentes Tomás Taylor y Rafael Rumi.

Se profesionaliza el fútbol. Newell’s no se detiene.
La llegada del profesionalismo encuentra a Newell’s en expansión. A la obtención del primer campeonato profesional en 1931 le suma la Copa Estímulo del ’33 y el tricampeonato en el Molinas del ’33 al ‘35. El 16 de diciembre de 1933 se inaugura el sistema de iluminación -el primero de la ciudad- el cual constaba de 6 columnas con un total de 72 reflectores. En el partido de inauguración Newell’s vence a Belgrano de Córdoba por 3 a 2. En 1937 se instala el Palomar, por lo que la tribuna norte pasó a identificarse popularmente con ese paseo.

El año ’39 será una bisagra en la historia del Club. Las gestiones realizadas por el presidente Carlos Gervasio Colombres encuentran buena recepción en Buenos Aires y el Rojinegro ingresa formalmente a los campeonatos regulares de AFA. El 19 de marzo el estadio del Parque fue el escenario de aquella primera fecha del Campeonato de Primera División, en la que Newell’s recibió a San Lorenzo de Almagro derrotándolo por 2 a 1 con goles de Eduardo Gómez y Alberto Edmundo Belén. Poco después, el 12 de octubre de 1941, con tres goles de Morosano y dos de Pontoni Newell’s alcanza en el Parque la máxima goleada en la historia de los clásicos, desde el ingreso a los torneos regulares de AFA en 1939. Aquel 5 a 0 selló la suerte del club de Arroyito, que descendería de categoría dos fechas después.

El 12 de setiembre de 1942 se produjo un hecho que por lo arriesgado pudo haber terminado en tragedia. Con entradas sobrevendidas, las tribunas y pasillos del estadio se abarrotaron para presenciar el triunfo de Newell’s sobre la “máquina” de River Plate. El historiador Oscar Ongay lo describe con elocuencia al afirmar que Newell’s “reunió la cantidad más numerosa de público desde la creación del profesionalismo en Rosario. Llegaba ‘la Máquina’, que en los últimos 35 matches oficiales sólo había sido derrotado en una sola oportunidad. (…) La confluencia de público fue tal que en las tribunas había un apretujamiento que inmovilizaba los brazos y no permitía encender cigarrillos. No había espacio ni para originar avalanchas. Hay que darse una idea de la relación de la recaudación de $ 43.128 con la cantidad de personas que podían entrar en las gradas, cincuenta mil aproximadamente (…)” Si bien el cálculo puede resultar exagerado y otras fuentes más conservadoras hablan de unos 42.000 hinchas, la cifra marcó sin dudas todo un récord para la ciudad.

El 23 de junio de 1944 el estadio del Parque sirvió como marco para el masivo acto de inauguración del Hospital Regional Ferroviario. El Coronel Juan Domingo Perón se dirigió con un discurso a los trabajadores rosarinos desde el palco instalado en la tribuna de la visera. El fotógrafo Joaquín Chiavazza, que inmortalizó el evento, solía relatar la anécdota en la que Perón -observando un escudo de Newell’s- elogió los colores rojinegros.

Durante las décadas del ’40 y ‘50 muchos clubes aprovecharon la flexible política crediticia del gobierno peronista para refaccionar sus estadios En ese marco asoma una posibilidad que hoy suena inverosímil: trasladar el estadio de Newell’s. En noviembre de 1946, una asamblea de socios aprueba la conformación de una “Comisión Pro Estadio” y la compra de un terreno. Al año siguiente se solicita un crédito de la Nación ($1.500.000 de los cuales finalmente se recibieron alrededor de $626.650). Con el dinero se adquiere un predio hacia el sur del Parque, delimitado entre las vías del Ferrocarril Belgrano, Av. Ovidio Lagos y las calles Rodríguez y Amenábar. Finalmente el proyecto no prospera y Newell’s permanece en el Parque. Posteriormente el terreno adquirido fue vendido a la Municipalidad. El 16 de marzo del ’46 se inauguran las canchas de bochas, debajo de la tribuna norte.

En enero de 1953 se le otorga al Club una extensión sobre el sector norte hasta calle Cochabamba y en 1958 se amplía la tribuna este. El 1° de octubre de 1961 Newell’s recibe en su estadio al Santos de Pelé, originando una recaudación de casi dos millones de pesos. El partido terminó empatado 1 a 1 con goles del propio Pelé para el Santos y de Diogo para el Rojinegro. En 1966, debajo de la visera se inaugura la pileta cubierta y se renueva el sistema de iluminación del estadio, con 104 lámparas halógenas de 2.000 w. de potencia c/u. Ese mismo año, el 35° Congreso de FIFA designaba las sedes para los próximos Campeonatos Mundiales: Alemania Occidental ’74, Argentina ’78 y España ’82.

El estadio íntegramente de cemento y el Mundial ‘78.
En 1971 -bajo la presidencia de Armando Botti- se demuele la “tribuna Libonatti” y se comienza la construcción de la segunda visera de cemento en la cabecera sur. En 1973 se instala el foso sobre el lateral oeste y la tribuna este (popular) pasa a ser también de cemento. Se remodelan palcos y vestuarios, se edifica el espacio de la confitería, nuevas boleterías y se habilita el Panteón Social en el Cementerio El Salvador. A la par de estas obras aparecen por aquellos años diversos proyectos (country, balnearios, etc.) que no llegan a realizarse. Dichas obras comienzan a posicionar a Newell’s como posible sub-sede para el Mundial, a partir del anteproyecto presentado en 1972 por los arquitectos Juan C. Valenti, Melvin Thomas y J. Baquedano. El proyecto incluía una reforma estructural del Club, con un ambicioso complejo polideportivo y un estadio con capacidad para 60.000 espectadores.

El 9 noviembre 1973 la Comisión de Estadios para el Mundial ‘78 inspecciona las instalaciones de los clubes de la ciudad. En Newell’s son recibidos por el presidente Botti y el dirigente Maderna, mientras los arquitectos Valenti y Thomas exhiben las obras ya inauguradas. Pero a partir de mayo de 1974 la organización del Mundial pasa a manos del Ministerio de Bienestar Social, al mando de José López Rega. Ya comienzan a vislumbrarse los primeros síntomas de la tragedia que vivirá el país en los años posteriores.

Con la llega al poder de la Junta Militar encabezada por Jorge R. Videla -tras el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976- se crea el“Ente Autárquico Mundial ‘78”. Al frente del organismo actuó el Capitán Carlos Lacoste, quien manejó un presupuesto aproximado de 517 millones de dólares, con evidente discrecionalidad y sin que jamás se expusieran balances ni informes detallados de gastos. La remodelación de los estadios para la Copa del Mundo implicó un costo varias veces superior a lo oficialmente presupuestado cuatro años después, en España ’82. El fútbol, esta vez como nunca, fue utilizado políticamente y como toda la sociedad no quedó al margen del clima de represión, censura y corrupción instalado en el país.

En ese clima enrarecido se produjo la puja final entre los clubes rosarinos por la obtención de la sub-sede que albergaría los partidos del Grupo “B” y tres partidos por la segunda ronda del Mundial. Dicha contienda no quedó al margen de las diversas componendas políticas que terminaron por definir la cuestión. El escribano Víctor Vesco -por entonces titular de la entidad de Arroyito- declaró años después en el programa “De cerca” -emitido por Canal 3- que “En ese momento (…) fuimos a verlo al Almirante Lacoste y él confirmó que el estadio de Central era el que se iba a remodelar.”

Otras fuentes aportan datos más precisos. Según Luis Galanzino (ex comisario de la policía santafesina) las relaciones entre los dirigentes auriazules y las Fuerzas Armadas eran más estrechas de lo previsible: “(…) Osvaldo ‘Tito’ Rodenas, histórico dirigente de Rosario Central, era quien tenía (la quinta) La Calamita. El tema este nace entre el coronel Juvenal Pozzi y el dirigente empresario Natalio Wainstein. Este último le presenta Rodenas a Pozzi para que el estadio de Central sea confirmado como sede del Mundial ’78. Y una de esas condiciones fue que Rodenas le alquilara a Pablo Benzadón La Calamita y luego se la pasara a los militares. Y ahí se hicieron las torturas.” La suerte ya estaba echada. El clásico rival obtenía de ese modo el favor de las autoridades de facto, quedándose con el estadio mundialista.

A mediados de 1977 -bajo la presidencia de Emilio Carello en el Club- se intenta por cuenta propia ampliar el estadio, proyectándose una segunda bandeja sobre el lateral este. Sin embargo, la regresiva política económica desplegada por la dictadura militar -con altas tasas de interés que estimulaban la especulación financiera- desalentaba cualquier tipo de inversión. De ese modo, el plan no llega a concretarse y los hierros de construcción sobresalieron durante años como firmes testigos de una aspiración que no fue. Este proyecto le generó al club grandes pérdidas económicas, perdiéndose los terrenos adquiridos años atrás en la Av. Circunvalación.

En 1978 -construido con fondos propios- se inaugura el Estadio Cubierto “Dr. Claudio L. Newell”. La ampliación definitiva se realizó a partir de 1981 y fue subsidiada por la Nación, a modo de “compensación” tras la negativa al proyecto “Mundial ‘78”. El 27 de setiembre de 1982 quedó formalmente inaugurado a espaldas de la popular norte el nuevo Estadio Cubierto, que albergó ese año el X Campeonato Mundial de Voley y los II Juegos Deportivos Cruz del Sur. El Cubierto cuenta con diversas comodidades que lo convierten en un escenario único tanto para actividades deportivas como artísticas y culturales. En 1990 -en ocasión del XI Mundial de Básquet- se renovó el piso y se instaló a espaldas de la visera el gimnasio conocido como “El Panteón”.

El “Coloso Marcelo Bielsa”.
Tras la recuperación de la democracia en el país en 1983 no habrá grandes cambios en el estadio, hasta que a principio de los ‘90 se mejora el campo de juego y el sistema lumínico. Sin embargo -y a pesar de la crisis económica que se inició a mediados de los ‘80- el Club encaró obras importantes en lo que refiere al área social, pero fundamentalmente apuntando a reforzar el proyecto futbolístico de divisiones inferiores: en 1983 se instala la escuelita de fútbol infantil en el predio “Malvinas Argentinas” y a partir de 1985 -con la colaboración de muchísimos socios que adhirieron económicamente- se comenzó a proyectar el complejo “Bella Vista”. El resultado más notorio de dicho proceso se consumó el 21 de mayo de 1988, cuando Newell’s dio su única vuelta olímpica definiendo un campeonato nacional en su propio estadio. Esa tarde golea por 6 a 1 a Independiente consagrándose Campeón de Primera División ‘87/88 con un equipo formado íntegramente por jugadores surgidos de la cantera del Club. Luego vendría un nuevo recambio de juveniles y el tricampeonato de la mano de Marcelo Bielsa. Además, entre 1980 y 2002 el estadio del Parque mantuvo un récord absoluto de 22 años invicto en el clásico rosarino. Entre tantas fechas emblemáticas, destacamos dos: el 14 de abril de 1991, un memorable 4 a 0 en el que las tribunas visitantes se vieron vaciadas antes del pitazo final y el 8 de marzo de 1992, cuando Newell’s se impuso con un equipo conformado por juveniles.

Al inicio de los ’90, tras la denominada “era Bielsa” y con la presencia de Diego Armando Maradona en 1993, todo Newell’s cobra un nuevo impulso y la Comisión Directiva encabezada por Walther Cattáneo comienza a proyectar la remodelación del estadio. En aquel entonces se realizan algunos sondeos con la empresa constructora del estadio de Barcelona de Guayaquil (uno de los más modernos de América) y en junio del ‘93 se ejecuta un relevamiento general (50.000 m2). Sin embargo, el proyecto no prospera en lo inmediato. Las elecciones de 1994 estaban ya muy cerca y el candidato Eduardo López hace suya la propuesta del rediseño del estadio como uno de sus ejes de campaña.

Finalmente en noviembre de 1995 la empresa E.R.C.A S.A comienza con las obras, obligando a mudar la localía hasta Arroyito. Según fuentes oficiales la inversión superó los $4.000.000, aunque el posterior conflicto con la empresa constructora relativiza esa cifra. El proyecto implicó diversas reformas. Se cambió la orientación de las tribunas, situando las populares en ambas cabeceras y las plateas sobre los laterales. Se construyó la platea superior este y el foso. Se ensanchó el terreno de juego -recambiándose la carpeta de césped- hasta alcanzar las medidas internacionales (105m. x 70m.), incorporándose además el sistema de riego por aspersión y el drenaje hacia los fosos. Se instaló un nuevo sistema de iluminación con 4 torres de 35 m. y un total de 120 lámparas de 2.000 w. Se construyeron nuevos vestuarios con sus respectivos túneles y un espacio para el precalentamiento de los jugadores.

La inauguración de las obras en el “Coloso del Parque” -denominación de hecho que adquirió el Estadio- se llevó a cabo el 20 de marzo de 1997. En dicha jornada Newell’s enfrentó a la Selección Nacional Sub-20 que recientemente había obtenido el Campeonato Sudamericano de su categoría en Chile. Newell’s -en un mix de titulares y juveniles- formó con Sebastián Cejas, Ariel Ruggeri, Diego Crossa, Juan Pablo Vojvoda, Daniel Faggiani, Diego Mateo, Damián Teres, Pablo Guiñazú, Gastón Liendo, Víctor Toledo y Bruno Giménez (Marioni) y el DT fue Mario Zanabria. La Selección Nacional contó con la presencia de varios juveniles surgidos de Newell’s: Facundo Quiroga, Aldo Duscher, Walter Samuel y Diego Quintana, a los que se sumaron el arquero Franco, Román, Serrizuela, Cubero, Calvo, Aimar y Perezlindo. El DT fue José Pekermann y el árbitro del partido -transmitido en vivo por Canal 5- fue Ángel Sánchez.

El 14 de febrero de 1998 -a pesar del conflicto con la empresa constructora, que se retiró de la obra sin finalizarla- se alcanzó a inaugurar la bandeja superior de la cabecera sur, la cual pasó a ser de uso local. En un partido amistoso Newell’s venció a Argentino de Rosario por 2 a 1. La capacidad aproximada del estadio alcanzó de ese modo las 42.000 localidades.

Teniendo en cuenta los logros deportivos gestados por las administraciones anteriores, la remodelación del estadio asomaba como una deuda pendiente. En ese contexto, las obras realizadas le otorgaron a Eduardo López el espaldarazo político que necesitaba para instalar sus planes personales. De ese modo continuó gobernando la institución por fuera de los estatutos y sin que a partir de ahí se convocara a elecciones regularmente. El quiebre del entramado social que el país vivió durante el despliegue del modelo neoliberal de los años ’90 tuvo su correlato en el Club más popular.

En febrero de 1999 se inaugura en Ricardone el complejo “La Ilusión”, para la concentración del plantel profesional. En 2000 se incorporan las cámaras de seguridad para el monitoreo de los distintos sectores del estadio. En 2001 el Coloso fue designado por la FIFA como sub-sede del Campeonato Mundial de Fútbol Sub-20. El Parque Independencia se vistió de gala para recibir los ocho partidos disputados entre el 18 de junio y el 1° de julio: seis por el Grupo D (Angola, Rep. Checa, Australia y Japón), más los octavos de final (Angola vs. Holanda) y los cuartos de final (Holanda vs. Egipto). Para dicha competencia se instaló un tablero electrónico, pero al poco tiempo fue definitivamente retirado.

En octubre de 2003, al cumplirse 10 años de la llegada de Diego Maradona a Newell’s la popular sur pasó a llevar su nombre, siendo el primer homenaje de esas características realizado en el país. El domingo 2 de noviembre fallecía el ex presidente Armando Pedro Botti. Al día siguiente el “Coloso” se vio colmado para festejar el Centenario de la Institución. En dicha ocasión se presentaron distintos números artísticos y hubo un partido amistoso entre el equipo de primera división y algunos ex jugadores. A su vez, el trayecto de calle Pueyrredón entre Av. Morcillo (ex Cochabamba) y Av. Pellegrini pasó a denominarse “Avenida Centenario Newell’s Old Boys”.

El tramo final del plan de remodelación -que incluía la construcción de la bandeja superior en la tribuna norte- no llegó a concretarse. A partir de ahí, el estadio ingresó como nunca antes en una etapa de deterioro general que se agudizó con el paso del tiempo. Sólo el campo de juego contó con el mantenimiento adecuado, mientras que el resto de las instalaciones fueron presentando distintos problemas edilicios.

Entre abril y mayo de 2008 los hinchas de Newell’s enfrentamos un momento crucial para la vida del Club. Eduardo López -presidiendo de hecho la institución- firmaba un convenio secreto con el intendente Miguel Lifschitz que incluía la entrega de los terrenos del Club con sus instalaciones. Entre las distintas versiones que circularon en dicho momento se habló desde un permiso para la supuesta construcción de una nueva tribuna, hasta el traslado total del estadio a algún lugar indefinido. La movilización de los hinchas al Concejo Deliberante y hasta el propio domicilio del Intendente abortaron el proyecto y gracias a eso hoy nuestra casa cumple orgullosa su primer Centenario.

En diciembre de 2008 -luego de 14 años sin elecciones y como resultado de un firme proceso de lucha democrática de los socios- fue elegida una nueva Comisión Directiva encabezada por el presidente Guillermo Lorente.

Enseguida, el Departamento de Planeamiento -a cargo del Ing. Gustavo Gutiérrez- puso en marcha un plan director para reacondicionar el Coloso. La primera etapa se llevó a cabo contrarreloj, con la intención de llegar en condiciones al inicio del Clausura 2009, generando un hecho inédito para el fútbol argentino y mundial: la participación masiva de los socios e hinchas en la refacción y pintura del estadio.

A pesar de la frágil situación institucional y de las dificultades económicas con las que la nueva Comisión Directiva recibió el Club, se llevaron adelante diversos trabajos en el estadio: remodelación de vestuarios, reacondicionamiento de los bancos de suplentes, trabajos de demolición y albañilería, acondicionamiento del sector lisiados en la visera, sanitarios, palcos, iluminación de escalinatas e ingresos, reinstalación de cámaras de seguridad, reparación de alambrados, impermeabilización, renovación de butacas y pintura general del estadio. Se remozó el sector de prensa (palcos, cabinas y sala). Se incorporaron los nuevos molinetes electrónicos y se volvió a trasladar la administración y la oficina de atención al socio. Debajo de la popular norte se reacondicionó el Salón “Adolfo Celli”, donde actualmente funciona el Departamento de Cultura del Club. También se iniciaron diversas obras de importancia en la sede del Parque, Malvinas, Bella Vista y Ricardone.

El 22 de diciembre de 2009, tras una consulta realizada entre los socios, el estadio quedó oficialmente bautizado como “Coloso del Parque Marcelo Alberto Bielsa”. Más de 10.000 hinchas votaron a través del sitio web oficial y un porcentaje superior al 90% eligió el nombre del técnico tricampeón para el estadio, mientras que la histórica visera pasó a llamarse “Gerardo Daniel ‘Tata’ Martino”. La fiesta de inauguración -en la que participaron viejas glorias del Club en un partido amistoso- fue transmitida en vivo por la señal ESPN. También brilló el momento artístico con Los Viejos Músicos de Newell, los hermanos Amadeo, el “trova” Jaime y el Crotto del Parque, que emocionó a Bielsa con su clásico tema “El grito sagrado”.

En 2010 las refacciones continuaron y el Coloso Marcelo Bielsa fue sub-sede del Mundial Sub-20 de Rugby, organizado por la IRB. Se jugaron los partidos del Grupo B (Inglaterra, Francia, Argentina e Irlanda), semifinales (Australia vs. Inglaterra, Nueva Zelanda vs. Sudáfrica), el tercer puesto (Inglaterra vs. Sudáfrica) y la final en la que Nueva Zelanda derrotó a Australia. El 1° de Marzo -debajo de la doble platea este- se inauguró la Casa de Divisiones Inferiores “Armando P. Botti”. La nueva pensión, equipada con múltiples comodidades, tiene capacidad para alojar a 45 juveniles de entre 12 y 15 años. El 8 de Mayo, la cabina de transmisión Nro. 6 del Coloso fue bautizada con el nombre del periodista “Eduardo de Paz”, de dilatada trayectoria en distintos medios locales y nacionales, quien además estuvo a cargo del área de Prensa del Club en 1993. Finalmente en 2011 el perímetro del Club fue extendido en la zona del Estadio Cubierto y en el sector de la doble platea, ganando un importante espacio. Pero más allá del cemento, el basamento más importante del “Coloso Marcelo Bielsa” es su gente, ese pueblo leproso que en cada ocasión dice presente para llenarlo de locura, de aliento y de pasión…

A lo largo de los años, tanto el Coloso como el Estadio Cubierto se convirtieron en el epicentro de una movida artística, cultural y social comparable sólo con la del Luna Park en Bs. As. En el rubro tango brillaron entre otros: Alberto Podestá, Julio Martel, Horacio Salgán, Alfredo De Angelis, Osvaldo Fresedo, Pichuco Troilo, el Tata Floreal, Osvaldo Pugliese o Edmundo Rivero. Las nuevas generaciones le fueron haciendo un espacio al rock: desde Soda Stéreo hasta Los Redondos, Charly García, The Ramones, Los Piojos, Divididos, Almafuerte, 2 Minutos, Manu Chao, La Renga, Deep Purple, etc. Entre la variedad de artistas y espectáculos populares también se recuerdan las presencias de Sandro, María Martha Serra Lima, Palito Ortega, Los Wawancó, Ernesto Bitetti, Jairo, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, el Ballet de Cuba, los Acróbatas Chinos, el Circo de Moscú o los Harlem Globetrotters. También pasaron por el estadio personalidades como Lisandro De La Torre, Juan Domingo Perón, Carlos Gardel, Pelé, Lionel Messi y Diego Armando Maradona.