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El predio “La ilusión” está situado a 20 kilómetros de Rosario, en la localidad de Ricardone, a pocos metros de la ruta AO12. En este complejo habitacional realizan las concentraciones los planteles de Primera División del Club Atlético Newell’s Old Boys.


“La ilusión”, que se extiende a 3 hectáreas en total, cuenta con una edificación principal con 18 habitaciones, todas con baño privado y equipadas con equipos de entretenimiento y comunicación, aire acondicionado y calefacción. Asimismo, posee una sala exclusiva para análisis de videos y un amplio comedor.

La piscina y dos canchas de fútbol para la práctica profesional completan las instalaciones del complejo en el que habitualmente concentra el primer equipo, durante la previa de los encuentros oficiales realizados en condición de local en el Estadio “Marcelo Alberto Bielsa”.

En medio de una serie de obras programadas que se están llevando a cabo en la sede social, Malvinas y Bella Vista, también fueron incluidas tareas de mantenimiento en el complejo donde concentra el plantel de primera división. Pintura e iluminación fueron algunas de las refacciones que se realizaron en el predio de la vecina localidad de Ricardone.

“Se hicieron trabajos de pintura general, se cambió la marquesina del frente y se iluminó. También se terminó la parrilla con una chimenea nueva”, contó Alberto Nicolorich, encargado del complejo y uno de los cuatro empleados que trabajan en el lugar. Las refacciones también contemplaron tareas en el jardín exterior, mediante el acondicionamiento paisajístico y la renovación de árboles y plantas.

En un predio de 3/4 de manzana, los jugadores profesionales pueden disfrutar de la estadía previa a las disputas oficiales. Con espacio para 40 personas, las habitaciones de “La ilusión” cuentan con televisión por cable y servicio de WI-FI. Además, dentro del complejo existe una enfermería, una sala de juegos, oficinas, un amplio comedor y un quincho para los almuerzos más informales.

Nicolorich, quien trabaja desde hace 14 años en el lugar, destacó el compañerismo que evidencian los futbolistas del plantel actual, aunque reconoció que “el más divertido de todos era el Patón Guzmán” y que la estadía de Gerardo Martino le cambió la forma de pensar.

Su labor consiste en estar atento a las necesidades de los jugadores, además de asegurar el correcto funcionamiento de las instalaciones. “Es como cuidar a los hijos en tu casa”, comentó.  

Por finalizar, el encargado se refirió al cambio de dirigencia que vivió el club en 2008 y lo que significó para él y su entorno. “Fue una renovación, un sentimiento de liberación. Todos los que estábamos trabajando en el club nos sentimos como liberados de algo que nos oprimía. Y en todo sentido, porque no había nada rescatable, salvo alguna persona el resto fueron malos recuerdos”, reflexionó.