Muy lejos quedó la última foto del clásico rosarino, que se jugó el pasado 15 de septiembre de 2019 cuando, en el Gigante, Central y Newell’s igualaron 1 a 1, con goles de Cristian Lema para los rojinegros y Claudio Riaño para los auriazules. Ahora llegó el momento de reeditar esta leyenda de pasión. El próximo domingo salvo que se pare la pelota a nivel nacional, a las 18.40 la ciudad volverá a vivir su máxima fiesta del fútbol: el inigualable clásico rosarino, lamentablemente esta vez inmerso en el contexto de la pandemia que azota al mundo y será sin público en las tribunas. Pero esta situación sanitaria no impedirá que el derby desate la máxima pasión, esa adrenalina única que caracteriza a los habitantes de la cuna de la bandera, que estarán pendientes del megaencuentro en cada barrio de la ciudad. Claro que antes los equipos tienen una escala previa por la Copa Sudamericana. El Mono Germán Burgos sabe que la “final del mundo” es el clásico y por ello apuntará al domingo, a poner allí toda la carne al asador. Ese es “el partido” a ganar, el que puede marcar para enderezar o torcer el destino de un ciclo futbolístico. Nadie mejor que el entrenadore lo sabe.
Por el lado de Newell’s, Burgos ya había comenzado a proteger a la tropa en la visita a Gimnasia. Allí no estuvo Pablo Pérez, que fue preservado por tener cuatro amarillas y una más lo hubiera sacado del derby. Y tampoco se corrió riesgo con Jonatan Cristaldo, que sigue recuperándose de una dolencia muscular, y no estará mañana ante Libertad e incluso es duda para el clásico. Es más, mañana frente a los guaraníes podría tener descanso alguno de los habituales titulares para llegar con más energías al derby.
A diferencia de Central, que sigue con chances de clasificar en la Copa de la Liga, para Newell’s el clásico tiene el valor del “honor” y de imponerse al rival de “siempre”, ya que está fuera de carrera en el certamen doméstico.
Burgos reapareció en el fútbol argentino luego de su larga experiencia en España con el Cholo Simeone. Por supuesto que el Mono es consciente por su pasado como jugador de Ferro y River que el clásico rosarino es de los más pasionales del planeta. Y desde que se radicó en Bella Vista todo el mundo rojinegro le hizo sentir la importancia suprema que tiene poder festejar un victoria ante el archirrival.
Incluso otro condimento extra que tendrá el gran partido del domingo es el gran afecto y aprecio mutuo que se tienen el Kily y el Mono de su pasado compartido en la selección argentina, ya que por ejemplo coincidieron en el Mundial de Japón-Corea 2002, en el equipo dirigido por Marcelo Bielsa. Está claro que el saludo entre ambos no faltará en la previa del derby.
Lo cierto es que Bentral y Newell’s, el Kily y el Mono, ya comenzaron a jugar el clásico y usarán la previa copera como envión para llegar lo más afilados posible al domingo. Allí saben que se juegan muchísimo para lo que viene en cuanto a engrosar la espalda, que la ciudad estará pendiente de este partido y que ambos buscarán que la primera vez que les toque dirigir tamaño cotejo sea con una victoria. Rosario ya comenzó a respirar el perfume incomparable del gran clásico, sus técnicos, excompinches en la selección, también lo proyectan puertas adentro.
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