El equipo de Gamboa hace lo que pregona. Va para adelante, busca el protagonismo y a veces parece una manta corta de tanto ir, aún cuando lo más aconsejable sea bajar el ritmo. Pero eso fue lo que el técnico dijo que iba a hacer y hace Newell’s. Claro que si sólo fuera un torbellino sin ideas sería para preocuparse, pero está claro que el Negro encontró el hombre capaz de ponerle pausa, panorama, claridad e inteligencia a ese ímpetu. El que es capaz de bajar un cambio, de tener visión periférica para dejar a un compañero mano a mano con el arquero rival en el momento de mayor estrés psicológico. El que tiene 20 años, ya mostró condiciones desde su debut con Frank Kudelka a fines de 2019 y asoma capaz de asumir mayores responsabilidades, como la de hacerse cargo del juego del equipo. El que asumió el rol de comandante para llevar a Newell’s a la victoria sobre Estudiantes: Nicolás Castro.
Castro fue el distinto, el desequilibrante en el parque Independencia. La pausa en los momentos decisivos del juego vertiginoso que se dio sobre todo en el segundo tiempo. El que fue capaz de acomodar con jerarquía su derechazo desde la medialuna cuando recibió el pase de Justo Giani. El que le devolvió gentileza cuando le dijo “tomá y hacelo” después de recibir el mazazo del segundo gol de Estudiantes, inmediatamente después del segundo rojinegro. Y el que, luego de que otra vez el ex Quilmes le cediera el pase atrás, se tomó su tiempo y volvió a colocarla abajo, a la izquierda de Mariano Andújar, quien resignado esta vez no atinó ni a tirarse.
Anoche hizo su primer doblete en primera y su tercer gol. El primero, en el triunfo ante Palestino por Copa Sudamericana, fue exactamente igual. Asistencia desde la derecha de Cristaldo y tranquilidad para pegarle con la parte interna del pie derecho, abajo, a la ratonera como dirían los relatores.
Castro además contó con un socio de lujo, que también pudo aprovechar Scocco en el grito de apertura. El mismo Giani, la segunda figura de la noche que lo hizo lucir aún más, pero sobre todo a su alrededor parece ir formándose un Newell’s diametralmente opuesto al que llevaba adelante Germán Burgos.
Castro necesita esta prédica de Gamboa y Gamboa necesita de Castro para que la intensidad que pregona encuentre cauce hacia el área rival. No por nada en dos partidos metió 7 goles, 6 de los cuales los hizo en el segundo tiempo. Y ante Talleres metió tres córners impecables, luciéndose entonces en pelota parada y en movimiento.
La última vez que un jugador de Newell’s hizo dos goles de afuera del área en el mismo partido fue Mauro Formica, en un 6-0 a Gimnasia del 2010, 411 partidos después según la estadística de Carlos Durhand. No parece ser casualidad. Aquellos fueron los tiempos del mejor Gato. Ahora Gamboa quiere que sean los de el rafaelino. Fue titular en los 3 partidos (lleva 6 de los 14 que jugó). Partidos en los que Gamboa tuvo su comandante en cancha: Castro.
Fuente-ovacion03