En mi niñez nos conformábamos con una rama de paraíso sin hojas y nos pasábamos las horas cazando mariposas o jugábamos a ladrón y policía, lógico, los ladrones tenían un antifaz rescatado de nuestros carnavales en el club del barrio.
Recuerdo que en mis primeros 15 años mis padres pudieron ingresar a nuestro hogar la hoy famosa “caja mágica” que solo trasmitía en un horario acotado y valla si le sacábamos jugo con mi hermano.
Fue en esa etapa de mi hermosa vida que pude mamar el verdadero significado de la palabra héroes, si, esos seres que nuestra imaginación los reciclaba en seres normales como mi papa, como Don Pedro, el almacenero de la esquina.
Los primeros en la fila de mis ilusiones estaban ese dúo de defensores de la justicia, se trasportaban en un auto de locos, nada que ver con el gordini de mi tío José, tenían capas, y al que mandaba de los dos, su ropa se asemejaba a la de un murciélago, luego estaba ese hombre común que escribía en un diario, también con capa, este sí que tenía fuerza, le decían el hombre de acero, lo único que le hacia mal era una piedra del espacio llamada kriptonita.
Otro de mis héroes era una persona tranquila pero cuando se enojaba se hinchaba tomando un color verde y ese sí que tenía fuerza, luego había una persona de lo más común pero tuvo un accidente y le pusieron un montón de elementos biónicos que le dieron mucha fuerza, también estaba un héroe que lo protegía un escudo y defendía la ley, y recuerdo al que corría recontra rápido y nadie lo alcanzaba, si, esos eran los héroes de mi infancia.
La vida a cambiado mucho desde mis años mozos, pero los héroes siguen existiendo, el tema es que tenes que encontrarlos porque son igual a vos, nuestros trabajadores de la salud, estos no tienen capas ni se ponen verdes, solo batas verdes para protegerse del mal y no tienen la suerte de tener escudos, tan solo llevan trozos de tela en la cara para defenderse del enemigo, y aunque nuestro enemigo no se llame Kriptonita, este es invisible y puede hacerles mucho mal, lo único distinto a nosotros es que pueden estar horas y horas sin dormir.
Luego están los héroes que recogen todos tus desperdicios, y si bien no tienen el auto de los encapuchados les basta con un lindo camión, usan guantes hermosos y la tela sobre la cara para protegerte, protegerse del enemigo invisible junto aquello que ayudan a que la pases lo mejor posible permitiendo que tengas Internet y videocable.
Son muchos los héroes que pasan desapercibidos en nuestra ciudad, están los que no dejan de que te falten alimentos, los que te transportan a tu trabajo, los que cuidan las calles para protegerte de villanos locales. Mucho ha cambiado desde el recuerdo de mis héroes, estos son más parecido a vos y a mí, pero su misión es la misma, cuidarnos, es por eso que te pido si llegas a encontrar a alguno de tus héroes en la calle por favor no dudes en decirles – ¡Gracias, gracias por cuidarme!, porque hoy nuestros héroes son como vos y yo, de carne y huesos, sin super poderes, pero siguen siendo nuestros héroes de tu infancia.
EL Beto