Lejos de escaparle al silencio, la “Fiera” vive burlando metodologías interpersonales puertas adentro, supuestamente “propicias” en el fútbol, descuajeringando el marketing impuesto, de voceros oficiales, del núcleo jerárquico del club; y logra instalar música y esperanza en la hinchada más fiel de la Argentina.
Un tipo que coloca un detonador en la cara del reinante. Convertido en un gran resonante al momento de conmemorar y apadrinar a sus colores, a su casa, a sus fieles. Y, no es que bombardea y huye. Lo hace de frente, muestra la pólvora con la mente enfocada, con el corazón de un gladiador; y aprieta el botón sin temor alguno. ¡Le sobra la nobleza de los recursos utilizados!
Gracias a solemnes personas divergentes como él, Newell’s licúa el veneno casi letal que siempre merodea como represa inquieta por el Coloso. Todos saben por dónde corre ese líquido de cascabel, y lo gratificante es que con respeto elude al rival dejándolo sin reacción alguna.
No se hace eco del supuesto “bienestar” institucional; sino que se echa un pique desmesurado y se coloca en la vereda de enfrente. Coloca a Newells en el lugar donde lo ubica la historia, ni mas ni menos. Te hace sentir que se puede volver a congestionar el club de lunes a lunes y volver a pelear todo.
De repente se convierte en recolector y adjunta la basura. Se la carga al hombro, acelera un poco más lento y audaz, pisa firme, y tracciona con la convicción de dejar hasta la última gota de sudor propio para que la Lepra esté donde merece estar. ¡Un rufián diferente, portador de una valentía de los viejos muchachos de antes!
Es de esos tipos que te motivan. Destila inspiración con sólo defender lo que todos deben entender y encarnar. Valores sin fronteras a la hora de hacer trotar al cuore por el escudo. ¡Dime a quién admiras y te diré quién eres!
Ojalá la gente pueda soñar con él, el loco Bielsa, el Tata, Lío, y muchos ídolos más. El mejor regalo que el hincha le puede dar es exigirle a la dirigencia que gestione todo bien para que el pueda seguir cumpliendo sueños.
Ojalá siempre siga ligado al club y pueda juntar un excelente y colosal grupo de Leprosos para gobernar la institución. Nadie dudará de nada y sería todo lo que se perdió con el correr de los años. Sería como vivir de vacaciones en el club más ritualista y pasional del planeta.
Es momento de tomar conciencia y poner los pies sobre la tierra. Porque más de uno se va a retorcer muy fulero del dolor que va a causar cuando no se lo vea más en el césped. Ese seguramente va a ser el único y más odioso mal que obsequiará. ¡Si yo fuese la Fiera viviría como él! (Por un fútbol sin violencia)
Imanol Gallego Fosco